"Hacemos la misma tarea que el personal permanente, sin
embargo nos discriminan como empleados de segunda. La Justicia ordenó mi
reicorporación cuando me despidieron porque comenzamos a organizarnos, ahora
desobedeciendo ese fallo me trasladan", explicó Leandro Rodríguez Reyna,
delegado del sector, quien describió a ACTA el oscuro accionar de las empresas
terciarizadas que trabajan con el Estado desde el menemato.
Con ellas pierden los trabajadores, y las arcas públicas.
Alguien debe ganar para que subsistan, sospechan los trabajadores.
-¿Cuándo te despidieron?
Fue luego de la
primera asamblea que hicimos para formar el gremio. A los 7 meses debieron
reincorporarme por un fallo de la Justicia, pero, después que hicimos la
elección de comisión interna optaron por trasladarme, que es una forma de
despido encubierto en el caso de un delegado gremial. Lo más grave es que
estamos hablando de la AFIP, un organismo de control del Estado. Yo y mis
compañeros hacemos las mismas tareas que el personal estable de la AFIP. Muchos
hace 10 años que están con estos contratos. Es una verdadera canallada. Pedimos
aquello que marca la ley como "a igual tarea igual remuneración", los
mismos derechos laborales, aquí no corre.
-El despido no fue lo único que enfrentaron
Los delegados de
nuestro gremio han sido agredidos física y verbalmente por Francisco Castelli,
dueño de la empresa de limpieza y mantenimiento que es habitualmente contratada
por la AFIP, Cancillería y el Ministerio de Trabajo, entre otras dependencias
del estado. La agresión se produjo dentro del organismo y ante la mirada de
funcionarios y empleados del ente recaudador.
Por dichas agresiones, Castelli fue denunciado en el Juzgado
nº 31 en lo Criminal mientras continuaba la medida cautelar para evitar la
persecusión a los representantes sindicales de SITMMA-CTA. A consecuencia de
dicha denuncia y vía correo electrónico la empresa impidió, con el
consentimiento de las autoridades de la AFIP, el ingreso a la repartición de
todos los delegados.
“La Montovana es una empresa con más de 3.000 empleados y
con contratos ya vencidos pero que se renuevan todos los meses con una larga
lista de reparticiones públicas. No hace los aportes y se maneja como un patrón
de estancia. Por eso el día de las agresiones, Castelli vino porque sabía que
hacíamos una asamblea y quería amedrentarnos”.
-¿Cuánto ganan ustedes y cuanto paga la empresa del Estado?
En su momento, cuando
se hizo un estudio cada uno de nosotros le costaba al Estado 7.000 pesos.
Ganábamos 1.300. ¿ Donde queda la diferencia? Ahora el salario promedio es de
2.500 pesos. No tenemos idea cuanto cobran las empresas privadas por nuestro
trabajo.
Lo que queda en claro es que los miles de terciarizados que
estamos en el Estado le salimos caros, aqui si alguien se beneficia no es el
trabajador. La primera vez que me presente al Ministerio de Trabajo a hacer una
denuncia, me encontré con una compañera que me miro con tristeza y me confesó:
yo estoy igual que vos. El Estado está repleto de tercerizados y trabajadores
en negro.
-¿Qué persiguen?
Que se cumpla la ley,
igualdad de derechos con el personal estable en cada una de las áreas. Nos
hemos concentrado frente a la AFIP para pedir una audiencia con su titular
Ricardo Echegaray. Queremos saber por qué se tolera a estas empresas que,
insisto, le dan pérdidas al Estado y son un invento del menemismo que todavía
persiste.
* Equipo de
Comunicación de la CTA
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